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Vaquita: De un oscuro closet a un verdadero hogar

La vaquita con su humano

Vaquita superó estar encerrado todo el día. Hoy vive feliz en compañía de un buen ser humano

Como proteccionista, vemos muchas cosas «extrañas», aun así no deja de sorprender todo lo que vemos y escuchamos. Una compañera me llama y me dice que tienen a un perrito encerrado en el closet y lo quieren botar.

¿A quién se le ocurre meter un perro en un closet y por qué? Bueno, resultó ser un perro de raza, yo nunca había visto un perrito como ese y vaya que había visto perros.

Efectivamente el perro estaba suelto en casa, solo cuando llegaba el «papá», porque su humana, la esposa, no quería al perrito.

Lo encerraba en el closet y ahí, a oscuras, transcurría el día hasta que llegara su papá. Con razón era tan activo, el perrito era cachorro, mordía lo normal y era tremendo como cualquier cachorro.

Solo necesitaba quien tuviera la voluntad y el tiempo de dedicarle un ratito para el paseo, juegos y luego a descansar. Pero vivir encerrado en el closet y por varios meses, eso era maltrato.

Recuerdo que le dije a una compañera, tráelo a la jornada de esterilización, el papá entendió que su esposa no lo quería y prefirió darlo en adopción. Lo llevó a la jornada con su tarjeta de vacunas y con la revisión veterinaria, lo castramos.

Hicimos un par de llamadas y algunos mensajes con la foto del perrito, la idea era buscar el mejor hogar para él. Porque muchos quieren un perro de raza pequeña y cachorro, con la intención de criarlo bajo sus propios parámetros, pero se sale de control.

Entonces, uno de mis compañeros llamó a un colega y este le dijo, voy para allá. El señor vivía solo, no lo dejaría solo con frecuencia y hubo una conexión bonita entre ellos.

Llenó su planilla y se lo llevó, consentido, amado, educado y cuidado. A un hogar, donde eran solo su humano y él. Donde un tercero no llegaría a hacerle daño.

Mi compañero, es cercano a su papá humano y siempre preguntamos ¿cómo está la Vaquita? así le decíamos de cariño y afortunadamente, siempre la respuesta: Bien, con fotos y algún anécdota.

Un perro necesita paciencia y educación

Educarlos para que comprendan lo que se espera de ellos, puede ser muy sencillo para alguien que siempre ha tenido animales. Pero no para quien siempre quiso uno y nunca ha tenido la oportunidad de criar desde cachorro a un perro. Aplica también para gatos.

Piénsalo dos veces, antes de «regalar» una vida. Porque desde mantenerlo, ofrecerle las atenciones que requiere y los imprevistos de salud. No se trata de ser ricos, se trata de adquirir un compromiso, hasta el último día de la vida de este animalito.

En promedio, un perro o gato, podría vivir unos 12 a 16 años, algunos, mucho tiempo más, lo importante, es tener ese compromiso, de dedicarte tiempo, afecto y cuidados, un lugar limpio, agua fresca disponible a toda hora y libertad de moverse en casa.

Tener a un perro amarrado o encerrado, a un gato en una jaula, eso trae consecuencias terribles para el animal y el desequilibrio emocional, problemas de comportamiento y de adaptabilidad, a veces son irreversibles.

Adopta para bien y para siempre, no compres un animalito que te lo venden como si fuera un zapato, sin saber si mañana los usas, los botas o los dañas. Los perros y gatos, sienten, se emocionan, sufren y siempre, te amarán.

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