Tu mascota

Tango me adoptó y desde ese día mi vida cambió para bien

Adoptar a un perrito o gatico adulto o con alguna discapacidad física es de las mejores decisiones a tomar

Tango es un Beagle de casi 13 años, tiene un solo ojito, una colita que literalmente no deja de mover, y un corazón tan grande como su lealtad. Nuestra historia juntos comienza el 23 de octubre del año 2016, cuando él decidió adoptarme a mí.

Y sí, siempre he pensado que fue él quien me eligió, pues una cadena de eventos causados por él mismo, y acontecidos unos días antes de aquella fecha, dieron como resultado que desde ese mismo momento seamos inseparables.

Para comenzar debo decir que siempre he creído que todos los perros merecen una oportunidad, incluso los que ya son adultos y que tengan alguna discapacidad.

Haber podido adoptar a uno así, es posiblemente la mejor decisión que he tomado en mi vida, aunque Tango llegó a mí con una edad de 6 años y sin su ojo izquierdo, eso nunca fueron condicionantes para darle un hogar, una nueva vida y todo el amor del mundo.

Hemos pasado buenos y no tan buenos momentos y siempre hemos podido salir adelante, porque tenerlo ha sido un constante aprendizaje. Tango ha sido el mejor maestro que la vida me ha dado.

Él es parte de mi familia y estoy tan agradecido de que ese bribón camine por esta tierra conmigo.

Tango no es solo un perro, él es parte de mi mundo, el mejor compañero de abrazos, la criatura más leal que he conocido, el amor incondicional definitivo que he sentido y el corazón más alegre que jamás se ha abierto a mí. Verdaderamente un pequeño gentil.

Aunque hoy tiene más canitas, sus siestas son más largas y sus paseos más cortos y lentos, él sigue teniendo el mismo espíritu joven de siempre, sigue siendo el mismo travieso, sigue teniendo la misma sonrisa y la misma colita que literalmente no deja de mover.

A Tango siempre le estaré agradecido por haberme escogido, por estar al final de mi hilo rojo, pero sobre todas las cosas, siempre le voy a estar agradecido por tanto amor incondicional.

Adopta. No compres.

Estas hermosas líneas, las ha envíado el papá de Tango, para fomentar la adopción y el respeto de animales adultos que buscan una nueva oportunidad con alguna familia humana que le brinde ese calor de hogar y que le permita vivir sus últimos años en «familia».

Es que además de ser un perro adulto, Tango no tiene un ojito, la razón por la cual lo perdió, es irrelevante, pero la vida en la calle ya es dura estando sano y completo, imagínense cómo podría ser, sin poder ver como todos.

La discapacidad es un estado mental que el amor desconoce.

Cuando adoptan en jornadas, publicaciones, los que tienen más «suerte», normalmente, son los cachorros y los perros de raza. Entonces, lejos de juzgar querer ver crecer a tu perrito o gatito o querer enseñarle para que se acostumbre a tu hogar… (esas son las frases más comunes), piensa: ¿Qué pasa con los perritos que ya son adultos? ¿Dónde viven? ¿Consiguen una familia? ¿Los sacrifican?

Entonces, ya sabes, son más preguntas que respuestas, por eso se requiere adoptar de corazón o como le pasó al papá de Tango: Déjate adoptar.

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