Tu mascota

Ponqui, la que caza rabipelaos

A sus 11 años tiene su carácter, no le gustan las caricias en la cabeza y mucho menos en sus patitas.

Ponqui tiene 11 años, cuando llegó a casa, nos dijeron que era de la raza Korean Jin Do, o algo así, pero nos dimos cuenta que más allá de la raza, nuestra perrita Ponqui era mestiza, lo que no resta en absoluto, el amor que le tenemos, así que nos dio igual su raza.

Es hiperactiva, cuando salimos a pasear, es ella la que nos pasea a nosotros jajaja, después de un rato se cansa y se deja pasear a un ritmo más coherente, porque es un paseo, no una carrera.

Su nombre iba ser Stephanie, pero luego se le cambió a Puki, pero no nos convenció y finalmente se le cambió a Ponqui, porque un día, ella se comió una abeja y se le inflamo toda la carita y pues a raíz de eso su dueño dijo que se vio en ese momento como un ponqué así surge en nombre de Ponqui.

Ella tiene su carácter, no le gustan las caricias en la cabeza y mucho menos en sus patitas.

La niña Ponqui se ha escapado algunas veces y a raíz de eso, ha peleado con perros callejeros, una vez un Doberman casi nos muerde, por sus ocurrencias de escaparse y buscar pelea, es que no come tamaño.

Nuestra Ponqui

Una de las peores veces que se escapó, un carro la atropelló, le fracturó la cadera, el veterinario dijo que tenían que operarla, ya que si no, Ponqui no podría caminar o correr de nuevo.

A Ponqui no la operamos por falta de recursos económicos, pero de manera intuitiva y algunas recomendaciones la mantuvimos en reposo, acostadita por un tiempo (un mes o un poco más), le poníamos el agua y la comida, la ayudábamos para que lo básico lo tuviera y pudiera recuperarse.

Finalmente Ponqui se recuperó sin operación y ya corre como si no hubiese pasado nada afortunadamente. LE preguntamos a su veterinario y nos explicó que había hecho un «callo», al no tener daño medular, tenía sensibilidad, por lo que el daño en medio del reposo, surtió un efecto positivo, creando un efecto de «hueso soldado» o callo.

Estaba de reposo en esa foto

Hace dos años a Ponqui le salieron unos otohematomas en las orejas  los cuales si se curaron pero afectaron la forma de sus orejitas y ahora las tiene caídas, no le afecta para hacer sus travesuras y jugar, así que actualmente está totalmente sana.

Ha cazado rabipelados, ratas y ratones, también hace algo particular, cada vez que pasa por su casa el amolador, aúlla un rato hasta que pase, suponemos que es por la flauta que suena cuando gritan: El amoladoooooooooor».

Ponqui es muy querida por nosotros

Adora los paseos, ama el agua fría, toma el sol al mediodía sin falta, le encanta revolcarse en la grama, el silencio y que la dejen tranquila.

Ponqui ha sido tan consentida que ahora, es una perrita traviesa y con carácter fuerte, ha pasado por buenos y malos momentos pero afortunadamente ha salido bien, la amamos y la seguiremos cuidando hasta tener que despedirla de este mundo con amor. Nuestra Ponqui es valiente y es una buena cazadora de rabipelados.

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