Mundo Animal Tu mascota

Peter fue abandonado en un kiosko, pero el amor lo transformó

Peter

Después de tanta calamidad, Peter encontró un hogar y una buena familia

Un día estaba en el trabajo y recibí una llamada, me explicaban que habían abandonado a varios perros en un kiosko de Montalbán, un sector concurrido de Caracas. Llamé a mi sobrina y juntas fuimos al rescate, conseguimos un hogar temporal para uno y la otra perrita ya se la habían llevado.

Así que solo quedaba uno para ubicar. Mi sobrina preguntó en su casa y a regañadientes lo aceptaron esa noche.

Al llegar a su nuevo hogar temporal el perrito estaba muy triste y full de garrapatas, así que lo bañamos y se dejó sin problemas, aunque estaba bastante asustado. Se veía agotado, lo sacamos casi dormido del baño y lo secamos para que no durmiera mojado. Así, se quedó completamente dormido.

Nos partió el alma ver su decaimiento, se alentaba un poco cuando le decíamos para comer o cuando lo sacaban a pasear. Ese perrito estaba muy deprimido. Yo buscaba una familia para él, pero mi sobrino fue tan insistente en que quería quedarse con él que hasta un contrato de adopción lo hice firmar.

Una nueva familia para Peter

Entonces Peter, así lo bautizamos, se quedó con aquella familia, en un apartamento tipo estudio. Eran sus 3 hermanos humanos y su mamá. El espacio era reducido, aún así prometieron ofrecerle calidad de vida.

Llevaron a Peter al veterinario y le mandaron gotas para los ojos y un tratamiento para prevenir la enfermedad de la garrapata, es que había llegado con muchas. También en su control veterinario quedó pendiente la cita de vacunación y después su castración.

Esta familia asumió a Peter como uno más. Al punto que pasados dos años de estar en aquel apartamento, les pidieron desalojo. Buscaron y buscaron un apartamento en el cual Peter pudiera convivir con ellos.

Fue una tarea difícil, pero no imposible. Consiguieron ese apartamento, Peter se mudó con la familia, nuevo jardín, nuevas rutinas. La realidad es que Peter se hizo con el ADN de la familia, no podían dejarlo de ninguna manera.

El chico que firmó el contrato se fue del país, pero su mamá humana se hizo cargo mientras él se establecía en otro país. La realidad es que el mundo da muchas vueltas. Su mamá humana y su papá, aquel chico, están fuera del país y su hermana, quien fue a rescatarlo aquel día, es quien lo tiene y cuida desde siempre.

Peter
Peter en uno de sus paseos en el carro

Peter ha celebrado cumpleaños, graduaciones, navidades, año nuevo y su mamá no sabe lo que es dormir sin él. Cuando sale y no lo llevan, se orina y se hace cacas en la sala, es que está acostumbrado a que siempre lo lleven a pasear.

Desde ese encuentro han pasado 12 años, cuando Peter llegó a su nueva familia, los veterinarios dicen que tenía 4 años, lo que significa que podría tener 16 años. Su familia lo ama tanto, que prefiere no llevar la cuenta y sentir que siempre podrán abrazarlo.

La edad es un número, larga vida a Peter, que parece un cachorro y que se siente tan amado que no sabe de rechazos.

Deja un comentario