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Perros siberianos de la antigüedad dependían de los humanos para alimentarse

Los primeros perros eran pequeños comparado con los lobos, por lo que no podían cazar grandes presas

Hace 7.400 años los perros siberianos ya eran mucho más pequeños que los lobos, lo que los hacía más dependientes de los humanos para alimentarse, incluso de especies marinas, destaca una investigación difundida.

Robert Losey, docente en la Universidad de Alberta y director de esta investigación publicada en Science Advances, dijo que los hallazgos ayudaron a explicar el crecimiento temprano de la población canina, a la que los humanos recurrieron para labores de caza, pastoreo y transporte en trineo.

Las investigaciones anteriores se habían centrado solo en dos ideas principales para explicar cómo los perros dejaron de ser lobos, un proceso que comenzó hace unos 40.000 años, refiere AFP.

La primera de esas premisas fue que los lobos más amigables se acercaron a los campamentos humanos durante la Edad de Hielo para buscar carne, se aislaron de sus contrapartes salvajes y luego fueron criados intencionalmente como perros.

La segunda fue que algunos perros desarrollaron una mejor capacidad para digerir los almidones después de la revolución agrícola, razón por la cual algunas razas modernas de perros tienen más copias del gen AMY2B, que crea la amilasa pancreática.

Para estudiar las dietas de los perros de la antigüedad con más profundidad, Losey y sus colegas analizaron los restos de alrededor de 200 de esos animales y de 200 lobos que vivieron en los últimos 11.000 años.

«Tuvimos que recurrir a colecciones por toda Siberia, analizamos huesos, tomamos muestras del colágeno y estudiamos la proteína en los laboratorios», dijo.

Con base en los restos, el equipo hizo estimaciones estadísticas del tamaño del cuerpo de los animales.

También se valió de una técnica llamada análisis de isótopos estables para generar estimaciones dietéticas.

Los científicos descubrieron que los perros de hace 7.000 u 8.000 años «ya eran bastante pequeños, lo que significa que simplemente no podían hacer las cosas que hacían la mayoría de los lobos», dijo Losey.

Ello los condujo a su vez a una mayor dependencia de los humanos para su alimentación y a cazar presas pequeñas, en lugar de las de gran tamaño que cazan los lobos.

Los perros de aquellos tiempos tenían «dietas marinas, lo que significa que comían pescado, mariscos, focas y leones marinos, que no pueden obtener fácilmente por sí mismos», dijo.

Ingerían pescado «en áreas de Siberia donde los lagos y los ríos se congelan durante siete u ocho meses al año», agregó.

Los lobos, tanto de aquella época como de la actualidad, cazaban en manadas y comían principalmente especies de ciervos.

Los perros de aquellos tiempos tenían «dietas marinas

Ventajas y desafíos

Las nuevas dietas trajeron a los perros tanto beneficios como desafíos.

«Beneficios porque podían acceder a comida de los humanos, a menudo fáciles, pero a costa de nuevas enfermedades y problemas», señaló Losey.

Si bien las nuevas bacterias y parásitos a los que estuvieron expuestos podrían haber ayudado a algunos de ellos a adaptarse, es posible que poblaciones enteras de perros no hayan sobrevivido.

La mayoría de los primeros perros de las Américas se extinguieron, por razones poco claras, y fueron reemplazados por perros europeos, aunque no se cree que la colonización sea responsable de este proceso.

Los perros que sobrevivieron adquirieron microbiomas intestinales más diversos, lo que los ayudó a digerir más carbohidratos asociados con la vida con humanos.

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