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Peleas de Gallo, todo lo que no se dice de esta «tradición»

A punta del sufrimiento de estas aves de corral mucha gente se llena los bolsillos

Es verdad que la naturaleza competitiva y territorial de los gallos los lleva a disputarse el dominio reproductivo del gallinero utilizando su pico y sus espuelas en contra de cualquier rival que ose ostentar lo que naturalmente consideran como suyo: el agrado de las gallinas.

Lo que no es natural y mucho menos sinónimo de «tradición» y «cultura» es el espéctaculo de sangre y gritos que se da en ese lugar tan deprimente llamado GALLERA. Sí, ese espacio diminuto, en el que se comercializa el sufrimiento de los gallos que mueren desangrados y maltrechos a la mirada de una gente con más ambición que humanidad.

Pero este hecho es llamado cultura, porque fue traído en los mismo barcos que vendieron un sueño europeo de explotación, enfermedades y guerra a esa América con mirada indígena, en aquellos tiempos lejanos de colonización. No obstante, este no fue el origen de las peleas de gallos.

Comenta el animalista Roger Pacheco, que este espéctaculo con fines lucrativos ya se conocía en los tiempos de Homero y la Guerra de Troya. «Afortunadamente la época de la Ilustración prohibió en muchos países este tipo de apuestas basado en la crueldad animal», explica.

¿Cómo es el asunto de las apuestas en las peleas de gallos?

El defensor de los derechos animalistas y director de Naturals Animal, Roger Pacheco explica que en las peleas de gallos las apuestas son de palabras, por eso lo consideran «el deporte de los caballeros», ya que no hay un papel como soporte de los bienes apostados.

Sin embargo Pacheco asegura que esta es la mejor forma de evadir cualquier tipo de impuestos. «Las galleras se mantienen cobrando su porcentaje por cada apuesta, pero no hay ningún tipo de declaración fiscal», refiere.

Por donde se mire, es un negocio basado en la crueldad animal de estas aves de corral, que lucra a un grupo de personas y que no tienen ningún tipo de responsabilidad fiscal, cometiendo un delito, además por evasión de impuestos al fisco.

En ese sentido, el animalista invitó a no ser parte de este supuesto deporte considerando todos los factores negativos que en él prevalecen. «Para esa gente que es fanática de las apuestas ahora hay miles de formas de apostar dinero sin dañar la integridad de una especie tan valiosa como es el gallo de corral», agrega.

Los gallos también pueden ser buenos animales de compañía

El único requisito para tener a un gallo de compañero doméstico es un patio más o menos ámplio donde él pueda desplegar sus alas y cantar a todo gañote su ki ki ri kí o cu cu ru cú.

Todo aquel que ha tenido un gallo de compañero lo recomienda ampliamente. Son animales vivaces, cómicos, inteligentes, que pueden llegar a seguirte como un perro y a treparse sobre ti como un gato en busca de mimos.

Cuando el gallo le toma la suficiente confianza a su humano, le agrada mucho tomar el alimento directamente de su mano y seguirlo a cualquier parte a la que se dirija. Inclusive le agrada dormir en la proximidad de quien lo cuida.

Lo ideal es que este ejemplar se crié desde muy polluelo, para que se adapte a la presencia de personas y se cree el vínculo de amistad.

Los gallos no son para pelear, son para admirarlos y si te animas aceptarlo como una más de la familia. Desde esta vitrina te decimos, no te arrepentirás. Igual si aún tienes duda este artículo te sorprenderá: Gallo lleva dos años a las afueras de hospital donde falleció su dueña

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