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Oso, un perrito que superó la sarna

Cuando la voluntad, los cuidados y la atención veterinaria, le cambian la vida a un perro

Una tarde de abril, llegó un perro muy grande, hecho un saco de huesos, con graves problemas de piel, miasis (gusaneras), casi sin pelo. Enseguida se activaron las proteccionistas del sector.

Era tan grande, olía tan mal, que era complicado encontrar un lugar para su resguardo.

Pero como con voluntad, todo es posible y este perrote fue resguardado por sus protectoras, y recibió todos los días buena comida y buenos cuidados. Al poco tiempo ganó algo de peso, pero su mejoría era lenta.

El veterinario al evaluarlo, determinó que padecía de sarna demodécica. Esta enfermedad es producida por un ácaro, tal como lo explica el médico veterinario Manuel Olivares en este vídeo, pero con tratamiento puede mejorar y hasta desaparecer.

Claves para tratar la sarna

La sarna es una enfermedad de la piel, producida por un ácaro microscópico (demodex canis), por el tamaño, sólo se evidencia a través de un microscopio, luego de la toma de una muestra. El veterinario puede identificar y entonces indicar el tratamiento adecuado.

Hay perros con predisposición genética que pueden padecer esta enfermedad, también la inmunosupresión, que fue lo que le ocurrió a Oso.

La madre puede transmitir a sus cachorros, ya que estos estarían constantemente en contacto con ella por la lactancia y algunos la padecerán y otros simplemente podrían o no desarrollarla en algún momento de su vida.

Se puede notar la presencia de esta enfermedad, por la falta de pelo o alopecia localizada, normalmente cara, patas y hasta todo el cuerpo.

Suele aparecer una infección bacteriana sobre estas zonas sin pelo, roturas y heridas, allí debe haber tratamiento, pueden ser baños, pipetas, tratamiento oral, antibióticos todo dependerá del diagnostico.

La demodicosis no es contagiosa, ni a los humanos ni entre perros, se debe cumplir el tratamiento y fortalecer el sistema inmunológico para evitar que el acaro gane terreno.

Con amor, baños medicados, tratamiento oral, inyectado y muchos cuidados, Oso se recuperó pronto. Poco a poco empezó a comer más, mejorar y su pelaje reapareciendo lentamente. De vez en cuando, volvía la sarna y los problemas de piel. Sangramiento y resequedad, pero sus protectoras lo protegían celosamente para que no se produjeran gusaneras o miasis o infecciones cutáneas, que ya habían curado.

Una vez fortalecido el sistema inmunológico de Oso, sus protectoras le ganaron la batalla al malvado ácaro, demodex canis.

De la calle al hogar

Tras dos años de cuidados constantes , este perro con mirada penetrante, se transformó en un Oso, así le dicen, por su hermoso pelaje. Cual patito feo, pasó a ser el cisne, que mostraba su nuevo pelaje.

El perrito no tuvo más recaídas y pronto se ganó el amor de la comunidad, por ser tan cariñoso y respetuoso. Todos los vecinos le bajaban comida.

Oso era un perro muy tranquilo. Un día, una persona inescrupulosa lo atropelló, de la manera más insólita, pues el perrito estaba echado en medio de la calle cuando ocurrió el evento.

Lamentablemente, es muy común que los atropellen estando en la calle, echados o cruzando alguna calle o avenida. Es una de las situaciones más comunes y de los peligros que afrontan cada día estos animales en la calle. Por eso lo mejor es el resguardo. Ciertamente, muchos perros saben defenderse en la calle, pero mucha gente inescrupulosa, les hace daño y atropellarlos y/o envenenarlos es una de las maldades más frecuentes.

Afortunadamente, existen personas que se dedican a ayudar a los animales y educan con el ejemplo y definitivamente, los buenos sí somos más, tú que lees esto, recuerda que no es correcto hacerles daño y que las leyes y ordenanzas los protegen, pero si no denunciamos, las leyes quedan en letra muerta o inexistentes. Tú eres de los buenos.

Para seguir con la historia de Osezno (así le decían algunos, parecía un cachorro de oso). Su protectora, lo subió a su casa, le dio los cuidados necesarios y le hizo el tratamiento recomendado por los médicos. Cuando ya estuvo mejor, empezó a bajarlo, un rato para que hiciera sus necesidades, pero Oso, se escapaba y regresaba sucio, oloroso y todos los días no podía bañarlo, después de perseguirlo un buen rato.

Así que se implementó el paseador, y allí todo mejoró, hasta que totalmente reestablecido, se le dio «libertad plena» para que retomara sus andanzas en la comunidad.

Oso corría a su parque y hacía de las suyas. En ocasiones se revolcaba en la basura hasta que llegaba la noche y se instalaba en la planta baja del edificio, donde vivía su protectora y además donde se recuperó, ya que sirvió de hogar temporal.

Los vecinos, llamaban a su protectora, le tocaban el intercomunicador y algunos lo subían hasta la casa, pero casi siempre estaba apestoso y mal oliente.

Su protectora no quería tenerlo en casa por la intensidad de Oso en querer irse, no se acostumbraba a estar encerrado en el apartamento durante el día, pero regresaba cada noche.

Como salido de un cuento, ella habló con Oso, le dijo como si fuera una persona: No podemos seguir así, puedes quedarte en casa, pero no puedes volver a escaparte. O eres de la calle o eres mio, pero no puedo estar todos los día limpiándote, bañándote a altas horas de la noche», le sentenció.

A partir de esa noche, Oso, pasó a ser un perro con hogar, consentido, mimado y amado, muy bien alimentado y como muchas personas comentaron, pasó: de Cacri a Millonario, sí, millonario de amor.

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