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Negra, una perrita faldera se quedó solita en la calle

Si tienes un perro, por favor no te confíes. Usa el paseador y ponle una plaquita.Evita que se pierda

Es muy común ver perritos de raza pequeña, peludos tipo «poodle» en situación de calle o perdidos. Carteles de la familia buscando a su perrito. Pero ¿a qué se debe esto?

Los perros pequeños son normalmente muy dependientes de sus dueños, además de ser muy inteligentes. Por su diminuto tamaño y facilidad de permanecer en el regazo de sus «dueñas», se les llama perros falderos.

Comprendiendo un poco ese principio, podemos decir, que perros de raza pequeña, son «perros falderos». Como consecuencia, lo común es que sus papás y mamás humanas no le coloquen un paseador y en muchos casos ni siquiera el collar y la placa de identificación, los sacan a pasear, confiados en ese vínculo de dependencia que tiene el perrito con su dueño. Pero muchas veces, falla.

En muchos casos, se pierden en estos paseos. Con la premisa que estos perritos estarán cerca, seguirán a sus padres y lamentablemente, olvidamos lo más importante: siguen siendo perros. Pueden asustarse, ser atacados o perseguidos por algún perro territorial o simplemente, pueden ser «robados».

Irónicamente, estos perros son los más solicitados, los más criados, vendidos y los que más se pierden. Muchas veces la placa les salva la vida porque al encontrarlo se llama a la familia. Pero hay un alto margen que nunca se reencuentren con su gente.

Ella es la protagonista de esta historia

Esta historia real, comienza así:

Un día cualquiera, la señora Milagros, se tropezó con una hermosa perrita «tipo poodle», asustada y desorientada en su urbanización. Considerando que podía estar perdida, la señora tomó a la perrita y comenzó casa por casa a preguntar si conocían a esa perrita.

Lamentablemente no era de nadie. ¿Qué pudo pasar? se perdería o se escaparía, la abandonaron, nunca lo sabremos. Lo cierto es que luego de varios días, la señora desistió de buscar a sus dueños, la llevó al veterinario y este determinó que Negra, así la bautizaron, tenía 3 meses.

Ya estaba lista para su primera vacuna. El veterinario, quien fue un apoyo para la señora Milagros en este «rescate fortuito», desparasitó y vacunó a Negra, le hizo su historia médica, una analogía a su nueva vida con una nueva familia.

Ya con buena salud, vacunada y con una familia, esta perrita faldera no se separa de sus mamá humana quien la cuida y la protege a parte de un hermano que la consiente mucho hasta quedarse dormida, la mima y alimentan.

Negra sigue amando los paseos y ahora con cuidado, para que no se pierda o se la roben, siempre con supervisión y muy pendiente todos, porque no quieren que se repita la historia.

Su familia humana siente que no pueden confiarse en un paseo, un descuido puede representar un riesgo de extravío, de atropello o de que un perro la ataque.

Cuando su mamá humana o su hermano están fuera de casa, los espera con ansiedad y los recibe con mucha emoción, además es muy susceptible a los regaños, hace lo que sea, para que no la regañen, por eso sus hábitos higiénicos son impecables, aprendió muy rápido. Bastó un solo regaño.

Negra se acostumbró a que la peinen todos los días, cuidan su pelaje y evitan que tenga pulgas o garrapatas. Negra cayó en buenas manos, una familia que la ama.

Si tienes un perro faldero, por favor, no te confíes. Usa el paseador y ponle una plaquita. Negra tuvo suerte, pero muchos se quedan en el asfalto o en la desidia. Protégelos y ayúdalos a regresar.

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