Mundo Animal

Luces y sombras en la conservación de rinocerontes, según la UICN

Aseguran que ha disminuido la caza furtiva de esta especie pero la amenaza poblacional se mantiene

La caza furtiva y el comercio ilegal de rinocerontes han retrocedido estos últimos años, pero persisten graves amenazas para su supervivencia, indicó el lunes la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Según un informe publicado por esta organización basada en Suiza, de 2018 a 2021, 2.707 rinocerontes han sido cazados ilegalmente en el continente africano, una inmensa mayoría en Sudáfrica.

Según la UICN, la tasa de caza furtiva de rinocerontes en este continente fue del 2,3% en 2021, contra 3,9% en 2018. Esta cifra sigue disminuyendo, desde el máximo del 5,3% en 2015.

Sam Ferreira, especialista de rinocerontes de África en la UICN, explicó a AFP que no hay un análisis formal que explique las causas de esta tendencia.

«Pero es probable que un número de factores puedan conducir a esta ralentización, sobre todo una mejor cooperación local en materia de aplicación de la ley, una colaboración internacional entre los Estados (…) así como una evolución de la demanda de cuernos de rinoceronte», dijo.

Según este experto, «la reducción de la caza ilegal de rinocerontes es alentadora, pero sigue siendo una importante amenaza para la supervivencia de estos emblemáticos animales».

Además, se tiene que tener en cuenta que, estadísticamente, 2020 es un año «anormal» debido a la pandemia del covid-19, ya que los confinamientos y las restricciones en el comercio y los viajes conllevaron un reducción de la caza furtiva.

«Aunque no podemos decir con certeza qué impacto tuvieron las restricciones del covid-19 en el comercio de cuernos de rinoceronte, 2020 representa un año anormal con niveles bajos tanto de la actividad ilegal detectada como de la aplicación de la ley y de los informes gubernamentales», subraya por su lado Sabri Zain, de la organización de defensa de los animales Traffic que participó en la elaboración del informe.

En 2021, por ejemplo, la caza furtiva volvió a aumentar en ciertos países, como en Sudáfrica, donde se mataron ilegalmente a 451 rinocerontes, contra 394 en 2020. Sin embargo estas cifras son muy inferiores a 2015, cuando 1.175 rinocerontes fueron cazados en este país.

Una población en baja

2020 fue un año «anormal» debido que los confinamientos y las restricciones en el comercio y los viajes conllevaron un reducción de la caza furtiva.

Globalmente, la población de rinocerontes de África ha disminuido en 1,6% por año, pasando de una estimación de 23.562 individuos en 2018 a 22.137 a fines de 2021.

El número total de rinocerontes blancos –en la categoría «Vulnerable» de la UICN– en África ha disminuido cerca de 12%, pasando a 15.942 animales, mientras que las poblaciones de rinocerontes negros –en «peligro crítico de extinción»– aumentaron en poco más del 12% (6.195 individuos).

Paralelamente a la reducción de la caza ilegal, los datos sugieren que un promedio de entre 575 y 923 cuernos de rinocerontes ingresaron en los mercados de comercio ilegal cada año entre 2018 y 2020, frente a los 2.378 por año entre 2016 y 2017.

El informe examina igualmente los rinocerontes en Asia donde 11 animales fueron cazados ilegalmente de 2018 al 26 de abril de 2022, diez en India y uno en Nepal. En este mismo período, la tasa de caza furtiva ha proseguido su tendencia a la baja iniciada en 2013.

A fines de 2021 había poco más de 4.000 rinocerontes de un cuerno en India y Nepal. En Indonesia, 76 rinocerontes de Java vivían en un parque nacional y entre 34 y 47 rinocerontes de Sumatra en la naturaleza.

Según el informe, los rinocerontes de un cuerno (India y Nepal) y de Java (parque nacional de Indonesia) han aumentado sus poblaciones respectivamente en 3,7% y 4,4% por año entre 2017 y 2021, mientras que el número de rinocerontes de Sumatra (Indonesia) disminuyó en 13% por año en este período.

La supervivencia de rinocerontes está inscrita en el orden del día de la 19ª reunión de la Conferencia internacional sobre las especies en peligro (CITES) que se celebrará en noviembre en Panamá.

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