Mundo Animal

Los pumas de Los Ángeles amenazados por incendios forestales

Los incendios exponen a estos grandes felinos a más colisiones con automóviles o peleas

Son majestuosos, poderosos y viven en las colinas que dominan Los Ángeles: no, no son estrellas de Hollywood, sino los últimos pumas de la ciudad, cuya supervivencia está en peligro por la mayor frecuencia de incendios forestales en Estados Unidos inducidos por el cambio climático.

Los incendios exponen a estos grandes felinos a más colisiones con automóviles o peleas con otros miembros de su especie.

Un estudio dirigido por Rachel Blakey, de la Universidad de California en Los Ángeles, y publicado el jueves en la revista Current Biology analizó el impacto del incendio Woolsey de 2018, que devastó el hábitat de los pumas en las montañas de Santa Mónica, al noroeste de Los Ángeles.

«No se trata solo de la cantidad de animales muertos en este incendio, dos pumas en este caso. Necesitamos pensar en cómo este cambio en el paisaje influirá en la forma en que estos animales experimentan actualmente otros factores estresantes», señala a la AFP la investigadora.

Originaria de Australia, Blakey ha estado estudiando la vida silvestre de California desde hace siete años y quedó «impresionada» cuando se enteró de que una ciudad de 10 millones de habitantes convive con una población de pumas.

Estos depredadores son una de las dos especies de grandes felinos en las Américas, junto con los jaguares que viven más al sur, en Centroamérica.

En términos generales, la especie está bastante saludable, explica Blakey, aunque el área de distribución de estos animales alguna vez fue mucho más grande, iba de costa a costa en Norteamérica antes de la llegada de los europeos.

Pero hay áreas dentro de California donde los pumas están cercados por centros urbanos y autopistas, lo que reduce su diversidad genética y ejerce una gran presión sobre su supervivencia. Los Ángeles es una de esas regiones.

Consanguinidad

Durante los últimos 20 años, el Servicio de Parques Nacionales (NPS, por sus siglas en inglés) ha estado rastreando esta población aislada, que generalmente cuenta con alrededor de 10 a 12 individuos.

Ya habían notado signos preocupantes de endogamia, como colas retorcidas y esperma de baja calidad, pero allí seguían los pumas a pesar de todo.

Blakey y colegas del NPS utilizaron datos de geolocalización de etiquetas de animales para comprender el impacto del incendio Woolsey, en el que ardieron 40.000 hectáreas de vegetación en noviembre de 2018.

Lo que descubrieron estaba lejos de ser alentador.

Tras el incendio, estos felinos evitaron las zonas quemadas, que antes habían utilizado para emboscar a sus presas o para esquivar enfrentamientos entre machos.

También tomaron más riesgos, cruzando más caminos, incluidas las autopistas. Su tasa de cruce de la autopista 101, una concurrida carretera de diez carriles, ha pasado de ser una vez cada dos años a una vez cada cuatro meses.

Según Blakey, esto resultó «muy, muy llamativo, ya que estas carreteras son una de las principales causas de muerte de esta población».

Los felinos también tuvieron que esforzarse más para asegurar su supervivencia.

Así, los ejemplares recorrieron un promedio de casi 400 km mensuales -150 km más que antes del incendio- aumentando sus necesidades alimentarias y el riesgo de escaramuzas letales con otros pumas.

Puente de floresta

El estudio también revela que, a pesar de los temores de los residentes locales, los pumas seguían teniendo mucho miedo de los humanos y pasaban solo entre 4 y 5% de su tiempo en áreas urbanas tanto antes como después del incendio.

Seth Riley, coautor del estudio e investigador del NPS, señaló a la AFP que aunque los pumas regresaron a su hábitat anterior con la reforestación del bosque, el cambio climático sigue presentando riesgos.

La preocupación principal sigue siendo afrontar incendios mayores y más frecuentes.

«La sequía no ayuda», dijo el investigador, ya que California ha lidiado con este otro fenómeno climático durante años.

Los investigadores y conservacionistas tienen grandes esperanzas en el cruce de vida silvestre de Wallis Annenberg, un paso elevado con vegetación actualmente en construcción que fue diseñado pensando en los pumas y otras especies.

Por supuesto, algunos animales seguirán siendo atropellados, dijo Riley.

Pero el cruce ayudará a restablecer la conectividad entre los pumas de Santa Mónica y otras poblaciones del norte, lo que permitiría el intercambio genético necesario.

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