Mundo Animal

Las guacamayas caraqueñas sobreviven en la selva de cemento

La caza, compra y venta de estos animales es un delito.

Caracas es una metrópolis que alberga en ella una fauna que sorprende y encanta a todos sus habitantes. Las guacamayas y loros en bandadas surcando el cielo capitalino, son parte del espectáculo diario al que los que hacen vida en esta ciudad están acostumbrados.

Pero, ¿es común tener guacamayas en la ciudad? La realidad, es que no. Pero estas hermosas aves, fueron introducidas por el hombre y han tenido una excelente adaptación al caos cotidiano de nuestra capital.

Muchos las alimentan y se alegran de tenerlas en sus balcones cada día, tratan de tocarlas, otros quisieran tenerlas en casa para siempre. Lo cierto es que tenemos muchas dudas que aclarar. Porque la tenencia y comercialización de estos psitácidos está penada por la ley.

TuMascota.life conversó con la profesora de la Universidad Simón Bolívar, María González Azuaje, bióloga y quien ha dedicado una parte importante de sus trabajo, al estudio de loros y guacamayas.

Cuando le preguntamos sobre su trabajo con las aves, especialmente las Guacamayas que hacen vida en la ciudad de Caracas, nos contó un poco sobre lo fascinantes que son estas aves, inteligentes y que sus primeros trabajos, fueron casualmente con psitácidos, y desde ese momento se conectó con ellas.

Además nos contó que ha trabajado en varios programas o proyectos de investigación, con ecología de aves y actualmente está dedicada a estudiar un poco más a fondo, pues antes había información que resultó no ser exactamente  lo que ahora se sabe. Pues antes había se sabía muy poco sobre el tema, había muchos vacíos.

Una imagen que muestra de cerca el plumaje de estas hermosas aves

De 2007 para acá, se ha dedicado construir lo que llama Ciencia Ciudadana, un programa en el que puedes participar, si eres de los que observan a estas fascinantes aves, todo esto con el fin de saber mucho más de ellas.

Aún hay muchas preguntas, como, dónde viven, dónde se reproducen, una guía de cómo está, este grupo de aves, usando la ciudad como lugar de residencia.

Actualmente, el programa funciona y en él, existe una base de datos que es alimentada por Malú González, como le conocen muchos. Una de las preguntas que se hacen en medio de los estudios, es ¿Cuánto vive una guacamaya en la ciudad? Se están desarrollando  nuevos proyectos para poder tener datos certeros. ¿Cómo se mueven? ¿Cuántos son y qué comen?

Es bien sabido, que  en muchos balcones, son bienvenidas, con alimento, que pudiera no ser el más adecuado.

González nos cuenta que actualmente está  viendo en las investigaciones que realiza con estas aves, las bacterias, la microbiota,  vinculada a los intestinos de estas aves, a través de sus heces. Acota que principalmente el trabajo, se lleva a cabo con las guacamayas amarillas y azules, que son las que comúnmente visitan los comederos.

Explica que ellas rompen el concreto, comen en esos comederos caseros ubicados en en balcones. «A veces las aves son tocadas por los humanos y nosotros mismos, podemos transferir bacterias a estas guacamayas.  Además el estudio procura conocer de cerca si tienen metales pesados en su organismo, es todo un trabajo», comenta. 

Crecimiento poblacional

Otra aspecto que se está investigando Malú González, es su crecimiento poblacional. Porque en condiciones normales, se reproducen una vez al año en épocas específicas, pero en la ciudad, ocurre que se reproducen todo el año.

«Queremos entender un poco el éxito reproductivo para compararlo con la reproducción silvestre», comentó.

Hay muchas aves en Caracas

Es común ver a estas aves y a muchas otras en la ciudad, nos menciona que David Ascanio, quien estudió específicamente ese punto de variedad de aves en la urbe capitalina, concluyó que hay alrededor de 400 especies de aves. Ahora bien, en relación a los psitácidos, explicó que hay unas  17 especies, hasta ahora, que viven en la ciudad.

De estas 17 especies, hay solo una especie exótica, que es de origen asiático, la cotorra de kramer, de resto, son otras especies, muchas fueron introducidas en el valle de Caracas, pero si pertenecen a la región. Los pericos, casi todos pertenecen al territorio venezolano, sin embargo hay algunas especies introducidas.

Atención sobre los alimentadores en sus balcones

Hay una gran cantidad de alimentadores, que son la principal fuente de sustento para estás guacamayas, especialmente las azules con amarillo, pues muchas de ellas provienen de ser “mascotas”, que aun mantienen el vínculo con los humanos.

Menciona que la gran cantidad de alimentadores, ha permitido que la población crezca, porque los recursos nunca les faltan. «El problema con los alimentadores, es que les dan muchos alimentos procesados, lo que les hace mucho daño», aclara.

Hermosa guacamaya alimentándose con semillas de girasol

También se suma la cantidad de personas que tratan de atraparlas, se ha convertido en un problema, pero la alimentación es importante y por eso descata:

  • Dar de comer alimentos no procesados
  • Nada de harinas, nada de lácteos, nada de carnes.
  • Semillas y frutas, sin embargo, no es perfecto, las semillas son muy grasosas y las frutas muy dulces, pero para empezar, lo mejor es nada de alimentos procesados.

Evitemos tocarlas, muchas veces se dejan, pero nuestros gérmenes, podrían ser transferidos.

Nuestra entrevistada, pone como ejemplo ante este problema de la alimentación de las guacamayas, que a una persona con intolerancia a la lactosa, podría ofrecérsele leche y se la tomaría, probablemente le guste, pero no le caerá bien. Algo similar ocurre con los croissant, pasta, carnes que le ofrecen y que lamentablemente, les terminará enfermando.

«Lo ideal es poder pesarlas, anillarlas y hacerles los exámenes de sangre que determinarán información, muchísimo más detallada. Sin embargo, la dieta hipercalórica que le ofrecen los alimentadores y las pocas distancias que recorren para obtener el alimento, hace suponer que no tienen la musculatura de un ave en su estado silvestre, por lo que podríamos decir, que no están “en forma” o están robustas, comen mucho y hacen poco ejercicio», explica.

Una hipótesis interesante, sostiene que probablemente no sean muy longevas, porque se reproducen mucho, pero para corroborar esto, habría que marcarlas y así poder tener más información.

Los alimentadores, como fuente de información comentan que hay guacamayas que iban siempre y ya no llegan, otras llegan con sus pichones, otras dejaron de ir, entonces una respuesta sería, no han ido más porque mueren, lo cual es muy probable. Mientras que los hijos de los hijos, siguen yendo a los comederos y los pichones aprenden donde conseguir el alimento.

La vida social: su estructura, las bandadas

Las guacamayas prefieren siempre estar en pareja y en bandada. Lo común es que las parejas sus pichones y a veces estos pichones al conseguir pareja, se quedan en esta bandada, entonces, cuando vemos esta cantidad de guacamayas, surcando el cielo de un lado a otro, estamos viendo grupos familiares. Los loros y pericos, al igual que las guacamayas, andan en bandadas.

En los psitácidos, se puede determinar que una relación es exitosa, si se cuida y se alimente mutuamente, la pareja se cuida y se alimenta el uno al otro, pero si esto falla, curiosamente, existen los «divorcios» , y podría buscarse “otro”. En tal sentido, esto que se creía que una sola pareja, para toda la vida, no es del todo cierto, nos aclara Malú.

Las bandadas, pueden estar conformadas, por hijos de varias edades, pues podría tener pichones de meses, por cada nidada máximo puede tener 3 meses. La literatura dice que estos hijos, pueden volar con sus padres hasta dos años, sin embargo, podrían quedarse con su pareja en su grupo familiar, ya que adoptan con facilidad.

Existe una pareja alfa, que es quien come primero y lidera el grupo, son jerárquicos, los padres, son los principales líderes de la bandada. Al ser tan irregular y sin tener tanto detalle de cada una de estas aves, no se puede tener la certeza de que esto sea exactamente así. Sin embargo, es lo que se evidencia.

Foto tomada por @gabymusica

Del cautiverio a la libertad

Cuando preguntamos, si es posible o no reinsertarlas a la vida silvestre, la respuesta fue un no. Y es que hasta las guacamayas que están libres por Caracas, no podrían sobrevivir en su hábitat natural. Hay mucho que aprender de este tema.

Las aves en cautiverio tienen variaciones en la comunicación, en la alimentación, tienen bacterias diferentes, que podrían enfermar a las poblaciones naturales. Algunos detalles genéticos, también están homogeneizando y al no haber individuos nuevos, no hay muchas variaciones.

Una de las características de las aves que hacen vida en la ciudad, es que hay abundancia de alimento, mientras que en la naturaleza, no es así, hay muchos kilómetros que recorrer, para poder sobrevivir. Además es necesario hacer algunos estudios científicos, para poder saber cómo están y si es o no posible que sobrevivan sin el apoyo de los comederos en los balcones.

En cuanto a los que están encerrados en una jaula, es muy difícil, no solo no tiene la musculatura adecuada para poder volar, si no que ha perdido contacto con su propia especie. Tenerlo encerrado, en un espacio de un metro cuadrado cuando sus alas ectendidas, pueden tener una amplitud alrededor de un metro o más, es muy duro.

Siendo sociales, inteligentes y teniendo un vínculo estrecho con los humanos, es difícil reinsertarlos y lo más probable es que mueran. En cautiverio, son muy longevos, podrían llegar a tener 70 años o más, muchas familias se cansan y no quieren tenerlos más, nos comenta. En casos como estos, liberarlos, no es una opción, pues sería lo mismo que matarlos.

Existen organizaciones y personas que podrían cuidarlos hasta los últimos días de su vida, pero liberarlos, no es una opción viable.

«No todo animal se puede reintroducir a su hábitat, hacerlo, sin previo estudio de caso, es una irresponsabilidad. Si ves que tu loro o guacamaya muestra interés por el grupo de guacamayas en tu balcón, vocaliza, podría ser, que tenga algún interés en unirse a una bandada, pero esto no es garantía, siempre es mejor consultar con especialistas. Si él está solo, no sobrevivirá, la única forma es que se una a una bandada, solo nunca lo logrará».

Guacamayas en un balcón Capitalino
Autor: Desconocido

Programas de conservación

Desde 2007 hay un programa de conservación Ciencia Ciudadana, estudio sobre los psitácidos, con el apoyo de los ciudadanos directamente, a través de la interacción de loros y guacamayas con los humanos. Mucho se aprende sobre las costumbres y el ciudadano común va aprendiendo muchísimo sobre estos animales.

Existen muchas ONG, estudio y hasta atención médica. Muchas personas se unen al programa de manera voluntaria, para observarlas. Con el enfoque, de qué tan buena puede ser la ciudad para estas aves.

Si quieres colaborar, hay mucho que se necesita, experiencia en drones, abrir la puerta de los comederos para obtener muestras de las heces, un desarrollador para una aplicación, es que sería un apoyo infinito, comunícate con: Instagram: aramalu___ , Twitter: @malugonzal

No a la venta y caza de loros y guacamayas

Debemos uniros a la lucha contra la caza, compra y venta de estos animales, Que además es muy cruel y una actividad delincuencial, penada por la ley.

«En el caso de las guacamayas, los cazadores tumban los árboles donde hacen nido y de los 3 pichones, con suerte, se salvará 1, lo que representa una terrible pérdida, porque además, cuando esta pareja busque un nido nuevamente, no lo encontrará, es un nido menos».

«No necesitas tenerlas encerradas, cuando las tienes libres en la ciudad, derrochando su belleza en los cielos caraqueños. Encerrarlas no es justo y es penado por la ley».

Si ves a un vendedor o algún comercio, comercializando loros o guacamayas, no lo dudes, denúncialo. Si alguien los maltrata o tiene descuidado a un animal debes denunciar, acude al Ministerio Público, el Cicpc o a la Defensoría del Pueblo, pide ayuda a las autoridades.

Un poco sobre el marco legal, lo que podemos y no podemos hacer, aunque parezca algo, que encaje en el simple sentido común, la realidad, es que no es tan común.

¿Por qué alguien trataría de destruir un nido de guacamaya? Es reflexión, es tarea para la caza, pero lo hacen y está considerado dentro de la LEy Penal del Ambiente como un delito ambiental.

Está prohibido recoger o destruir huevos, dañar o alterar nidos, cuevas o guaridas y cazar las crías de los animales silvestres.

Artículo 83. Ley Penal del Ambiente

Cazar animales cuando se hallen en sus nidos, sus cuevas o junto a sus crías…»

Artículo 81 Ley Penal del Ambiente

Y si hablamos de sanciones, puede incluir la cárcel. No hablamos de la tenencia, pero sí de cómo estos animales pod´rían llegar a ser comercializados. Porque detrás de cada pichón de loro, guacamaya o de cualquier animal silvestre, hay mucho maltrato, injusticia y muerte.

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