Mundo Animal Perros Tu mascota

Suertudo fue el mejor regalo de Navidad

Tras vagar por las calles al ser abandonado, este amoroso perrito consiguió un nuevo hogar

Estaba con mi hija paseando, cuando vemos un perro bebiendo de un charco de agua, con mucha dificultad para caminar. Parecía recién atropellado.

Nos miramos a los ojos y sin dudarlo lo llamamos y empezamos a acariciarlo. El perro era muy cariñoso.

Notamos que además de su dificultad para caminar, estaba muy adolorido, pero seguía firme sobre sus 4 patas. No podíamos dejarlo en la calle, así que lo llevamos a casa.

Nos preocupaba que nosotras teníamos otro perro, también macho… así que bajo riesgo, lo llevamos y no es que se odiaran, pero se “respetaban”.

Así fue, como empezamos a cuidar de él y a publicarlo en las redes, enviarlo por grupos, a ver si era de alguien. Pero no, no era de nadie.

Ya pasados unos dos meses lo llevamos a control veterinario para su castración y sus vacunas, para poder darlo en adopción por todo lo alto.

Entonces, pasamos a la fase dos: su adopción. Buscar un adoptante que quisiera un perro mestizo, bello, y sortear con la idea de que la gente quiere adoptar pero perros de raza.

Nos tocó bañarlo y ponerlo hermoso, lo llevamos a muchas jornadas, en todas, conseguía a algún fanático que se enamoraba de él. Lo bautizamos suertudo.

Recuerdo que necesitaba donde tenerlo, porque en casa teníamos planes de hacer arreglos para navidad, así que apareció un temporal para el fin de semana y otro para el resto de la semana. Algo muy difícil de conseguir. Cosas de Suertudo.

El veterinario nos indicó que él ya estaba castrado, sólo lo desparasitó lo vacunó y nos ayudó entre sus contactos. Pero nada aún.

Una amiga, tenía una perrita y ella quería un compañero, pero solo compañero, no para cruzarlos ni nada, le mostré la foto y me dijo: lo quiero.

En su jornada de adopción

Así que Suertudo ya tenía un hogar, pero pasaron los días y mi amiga me pidió un poco más de tiempo, porque estaba haciendo algunas diligencias.

Así llegó el 23 de diciembre y yo me estaba volviendo loca con dos perros grandes en casa que ahora jugaban todo el día, un atentado contra el arbolito y el nacimiento. Ese día, me llamó y me dijo: ¿puedes traerme a Suertudo?

Obvio que si no podía igual lo hacía, un hogar para este perro tan bello, cariñoso y juguetón, además tranquilo, transmitía mucha paz. Suertudo recibió la navidad en un nuevo hogar.

Vivió muchos años con mi amiga, siempre nos veíamos y un par de veces lo fui a visitar. Ella me contó que lo llevó al veterinario, por controles, pero sobre todo, porque  la pata trasera, se le iba, perdía fuerza.

La sorpresa fue, que Suertudo había sido operado de su cadera, tenía unas placas y clavos entre la cadera y la pata y como habían pasado tantos años, empezaba a notarse.

Aquel día que lo encontramos, sospechamos que lo habían abandonado, que sabían que esa zona estaba repleta de casas y que en alguna, le darían asilo. Sin embargo no fue así. Aunque corrió con suerte de volver hacer feliz junto a una familia que no lo abandonaría de nuevo.

Deja un comentario