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Honey tenía dolores de vientre con el celo

Tras ser castrada, la perrita Honey dejó de tener malestares

Honey tiene 7 años, su familia la quiere mucho, es muy cariñosa y gracias a Dios bastante sana. Sin embargo, la veían decaída por lo menos dos veces al año.

En casa, notaron como el celo le afectaba, se acostaba y no se levantaba en todo el día, su familia suponía que tenía dolor, como en las humanas, parecía una señora con mucho malestar.

Así que al verla con tantos dolores, cada vez que le venía el celo y por tantos días, preferieron hablar con su veterinario y esterilizarla. Es que además del sangrado, su malestar, ella no estaba de muy buen  humor y  no podían darle una pastilla como lo hacemos nosotros los humanos para mermar el dolor menstrual.

Así que cuando cumplió 5 años, su veterinario la esterilizó y de verdad, mejoró mucho su calidad de vida, más nunca tuvo esos dolores y menos el sangrado. Honey es una eterna cachorra y la miman y consienten como siempre.

Honey consentida, durmiendo con su mamá humana

Su familia la quiere mucho, la han consentido tanto y la han acostumbrado al contacto cero con los niños, que para ella son “extraños”, no le gustan los niños, hay que vigilarla mucho cuando hay presencia de alguno en casa.

Es que Honey ya ha intentado morderlos. Entre sus celos porque hay alguien más, que le resta atención, alguien a quien consienten como a ella y que al ser su rival, no lo acepta y lo mejor es mantenerlos vigilados y alejados respectivamente. Es lo que suponen.

Esperando que la saquen a pasear

Una de las cosas que la hacen especial, es que busca su cadena para pasear, es muy inteligente y conoce las debilidades del grupo familiar. Aunque todos saben que los perros no deben comer dulces, a ella le encantan, ellos confiesan: “de verdad hemos intentado no complacerla con las chucherías, pero ella, siempre gana”.

Nos gustaría aprovechar la historia de Honey sobre el celo en las perras, para compartir algunos aspectos que podrían interesarte.

Curiosidades sobre el celo en las perras:

El celo en perros es el período en el que la perra hembra está receptiva a la monta por parte de un perro macho.

Durante este período, las perras están expuestas a sufrir cambios físicos y hormonales que pueden afectar a su comportamiento.

La aparición del celo es el indicativo de que tu perra está preparada para tener cachorros.

Durante el celo, el objetivo de una perra hembra es encontrar un macho para reproducirse, y el de un perro macho es ir a su encuentro para conseguirlo. Es por eso que muchas veces, los machos escapan, se ponen agresivos y las perras tienen esos cambios de temperamento.

El celo dura alrededor de unos 23 días (entre 2 y 4 semanas), y acostumbra a producirse 2 veces al año, es decir, cada 6 meses aproximadamente.

Las primeras dos semanas, habrá sangrado y mayor micción, además la perra atraerá a los machos con su olor y no se dejará montar.

La otra mitad del período del celo, la perra ya no sangrará, pero el olor permanece, los machos están aún más atentos y la perra acepta la monta, puede ocurrir la fecundación.

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