Mundo Animal

Gallo lleva dos años a las afueras de hospital donde falleció su dueña

El ave de corral es conocido por médicos, pacientes y comerciantes quienes lo llaman «Doctor Gallo»

Martín, o doctor gallo, es el nombre de un ave de corral, más precisamente un gallo de pelea que se ha convertido en el habitante más particular y querido del sector aledaño al Instituto Oncológico de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, sitio al que llegó pocas semanas después de iniciada la pandemia de coronavirus, en compañía de su dueña, una paciente que padecía cáncer, y quien falleció pocos días después de internarse para recibir un tratamiento para su enfermedad.

Pese a que la mujer falleció y el animal quedó a la deriva a las afueras del Instituto Oncológico esperando por el regreso de su dueña, este no se ha alejado del lugar, completando casi dos años y medio desde que llegó para convertirse en la mascota, atracción y hasta terapeuta del lugar.

Martín, como fue bautizado por los vendedores ambulantes, pacientes y trabajadores del Instituto Oncológico ha hecho del lugar su casa, y de un árbol plantado a las afueras de la clínica, su suite particular, a la que, sin falta, sube todas las noches para descansar.

Según precisan los vendedores del lugar, el gallo nunca ha buscado escapar del lugar (donde tampoco se expone bajando a la calle), y se alimenta de las cosas que le ofrecen los pacientes, trabajadores y demás personas que frecuentan la clínica, como maíz, maní, empanadas, pan, tomates, entre otras.

De acuerdo con la narración de los trabajadores del sector, la dueña del gallo había llegado al lugar con el objetivo de adelantarse un tratamiento médico, y había llevado consigo a dos gallos, con el propósito de poder venderlos para comprar las medicinas requeridas para su enfermedad; no obstante, no pudo comercializar a sus animalitos ni tampoco quedarse con ellos, pues, como es lógico, estos no podían entrar a la institución médica.

Si bien uno de los pollos decidió abandonar el lugar, Martín permaneció allí, al parecer a la espera de que su dueña, una mujer procedente de la localidad de Vallegrande, volviera por él.

El gallo es factor de alegría para niños y grandes

Según testimonios de vendedores recogidos por medios locales de Santa Cruz de la Sierra, el animal llegó al sector sin saber ni siquiera cantar, para convertirse en el centro de atención de la zona, en la que ha despertado especial simpatía, siendo incluso, según detallan medios locales, un factor de alegría para niños que, siendo pacientes del oncológico, tienen que visitar la zona con mucha frecuencia, y encuentran en el ‘gallito’ un factor de alegría en medio de su difícil situación.

“Se crio con nosotros y aquí lo queremos muchísimo”, apunta uno de los vendedores ambulantes, en un video difundido a través de las redes sociales por un medio local.

Pese a que el animal permanece suelto en las inmediaciones del lugar, no ha intentado escapar; al contrario, según reza la historia recogida por medios locales, en una oportunidad unas personas inescrupulosas intentaron tomar posesión del animal, pero el cacareo de este alertó a sus amigos, los vendedores, quienes lograron evitar que el animal perdiera la libertad y seguramente la vida, para ser parte de un almuerzo.

Martín, según evidenciaron los medios locales, es muy disciplinado con sus hábitos, pues cuando el reloj marca las 6:00 p. m., se encarama en su árbol para comenzar su descanso, volviendo a descender durante las primeras horas del día, cuando baja en busca de su desayuno y a acompañar a los pacientes que hacen fila a las afueras de la institución médica a la espera de ser atendidos.

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