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El perro amarillo enamorado, el mejor anfitrión de Tuja

El especial can se hace amigo de los excursionistas y los acompaña a disfrutar del día de playa

«Ver a ese perrito amarillo, con su cola siempre en movimiento como recordándote que eres bienvenida. Sus ojos redondos, marrones que expresaban simpatía y ternura por igual, fue sin duda mi mejor postal de Tuja», expresó Karlas Rojas, tras participar en un tour por las principales playas de las costas del estado Aragua.

Tuja es una playa que se encuentra en medio de las frondosas montañas del estado Aragua, y es que bien vale la pena el recorrido de tres horas y medias en carretera y cuarenta minutos en lancha para llegar a la escondida ensenada.

Karla confiesa que aunque el trajín es medio agotador, el paisaje hace que se te olvide de inmediato el recorrido. Tener de primer plano el imponente mar Caribe en su mejor versión, ese verdecito turquesa entra por los ojos y de inmediato, relaja. Esta preciosa vista, acompañada además de unos profundos ojos marrones y una colita en movimiento, hicieron que desde el primer momento, el paisaje y su anfitrión, te den una húmeda bienvenida, claro, acompañada de unos lengüetazos que formaron parte del recibimiento que nos dio este peludo amarillo, que en toda nuestra estadía, no nos perdió de vista.

El perro amarillo posando con una de las visitantes

«Fue el mejor anfitrión, no se nos separó en todo el día que teníamos programado pasar allí. En la excursión eramos más de 30 personas y con todos compartió. Su compañía y afecto fue recompensando con comida y cariños por parte de todos», recuerda Daniela Salazar.

El Perro Amarillo Enamorado, como bien lo bautizó el grupo, también hizo de guía turístico, acompañando a todos al famoso mirador de Tujas, lugar idóneo para contemplar la ensenada en su máximo esplendo y tomarse fotos únicas.

El perro amarillo enamorado en el mirador de Tuja

En la cima de aquella montaña, la mascota del grupo también demostró sus dotes fotogénicos, y fue capturado con una pose de perro pensativo observando el horizonte.

Pero esto no fue todo, el galante perrito no dudó en acompañar a los visitantes montaña adentro para llegar al tobogán de Tuja: una caída de agua que termina en un profundo pozo, y que gracias a una piedras aplanadas da la forma de un tobogán natural, los osados excursionistas se deslizaban para caer de clavado al frondoso pozo de agua dulce.

Excursionistas lanzándose en el tobogán de Tuja

Aunque el perro amarillo nunca se atrevió a hacer las mismas piruetas de los humanos, se echó a un lado de la piedra deslizante para ver atentamente los clavados que entre risas y nervios se daban los visitantes.

Capturado nadandito

Ya caída la tarde, era tiempo de volver, recoger los macundales y esperar la lancha que llevaría al grupo a su destino de acampada. Este momento se tornó triste para el leal canino. Se abalanzaba sobre los visitantes con los que logró más afinidad, y entre caricias y abrazos estos se despidieron de él.

Al momento de la despedida no faltaron fotos, palabras de agradecimientos y promesas de un pronto reencuentro, sobretodo por parte de los guías turísticos que siempre de una otra forma vuelvan para traer a un nuevo grupo de gente a experimentar los atributos de este lugar. Pero igual, este sentimental perrito amarillo se quedó echado con aires de tristeza, viendo partir una vez más a un nuevo grupo de amigos de los cuales él formo parte.

Guías turísticos despidiéndose de la mascota del grupo

«Además de las deliciosas empanadas de cazón, nuestro perrito amarillo enamorado es el mejor motivo para volver con gusto a este hermoso paraiso aragüeño», concluyó Karla.

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