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Coyote, el perro blanco que se dejó querer

coyote

Los perros blancos pueden tener predisposición genética de piel

Hace unos años llegó a La Vega un perro blanco, hermoso, pero muy malgeniado y malaconducta, por lo que lo bautizamos Coyote. Se erizaba y dejaba una cresta en su lomo, y parecía un coyote realmente.

Este perro era muy territorial y se dejaba consentir por un indigente, que terminó por convertirse en un gran aliado y amigo.

La calle puede ser muy dura y el señor Alejandro lo sabía, por eso tenía junto a él, a los perros comunitarios que hacían vida en el sector.

Leoncio, Orejas y Coyote, le ofrecían la protección y los alertas necesarios a cualquier hora, a cambio de un poco de cariño y comida.

Cuando Coyote llegó, en medio de su rebeldía, sus protectoras buscaron la forma de castrarlo, porque era muy territorial y además se iba fuera del sector, si encontraba perras en celo, y llegaba todo mordido, con heridas muy feas y llenos de cuanta pulga y garrapata existiera.

Después de que una moto lo atropellara, tras una larga hospitalización, se pudo castrar, al igual que los otros miembros de su manada, que eran mucho más dóciles.

Se transformó en un perro hermoso, pero seguía teniendo su actitud imponente y a la vez protectora. Parecía que comprendiera que todos no le harían daño, y tras la castración mejoró mucho su carácter.

Algunos vecinos comenzaron a buscarle un hogar a cada uno de los perros, pero Coyote tenía mala fama, así que no tuvo mucha suerte.

El problema es que al ser un perro blanco, tenía predisposición genética de tener problemas de piel, eso dijo el veterinario, así que era importante mantenerlo libre de pulgas y garrapatas, para que no se rascara constantemente y evitar heridas o erupciones.

No existe la vacuna contra la garrapata

El veterinario hizo varias recomendaciones y una de ellas es que no existe la vacuna contra la garrapata, lo cual sorprendió a sus protectoras, porque habían “vacunado” ya en dos oportunidades al pobre Coyote, obviamente con resultados muy leves o nulos.

El veterinario explicó que daña el hígado, que no es una vacuna, que la ivermectina, no es una vacuna. Que no se puede usar en todos los perros, porque de hecho puede matar a algunas razas y sus mestizajes.

no existe la vacuna contra la garrapata

El veterinario nos recomendó mejorar la alimentación, hacer la desparasitación cada tres meses y la higiene con champú adecuado para perros, porque se altera el ph y la consecuencia son esos problemas de piel, pero en un perro de calle, no es fácil, sin embargo, sus protectoras hicieron esfuerzos y consiguieron el tratamiento antipulgas y garrapatas, para garantizar la salud de Coyote.

Las garrapatas son ectoparásitos hematófagos, lo que significa que son parásitos externos que se alimentan de la sangre de su huésped, para montarse y cual vampiro a chupar sangre, sin que el animalito sienta «dolor», este parásito libera una secreción que transmite múltiples enfermedades, como las tan mencionadas erliuchiosis y anaplasmosis, entre algunas.

Lamentablemente, muchos creen que es normal que un perro tenga pulgas y garrapatas, pero no, es común, pero no es lo normal. Porque así como los niños no deben tener piojos, ni perros, ni gatos, deben tener «parásitos», porque la pulga y la garrapata son parásitos.

Las garrapatas se reproducen dejando entre 3000 y 4000 huevos, por eso deben combatirse cuanto antes y proteger a nuestros peludos con los productos apropiados para evitar que pulgas y garrapatas hagan de las suyas, como pipetas, collares, baños, pastillas etc.

La erlichiosis y anaplasmosis, se transmiten de la madre al cachorro y mientras no se controle la cruza de animales tanto en casita como los que están en la calle, seguiremos teniendo perros con estas patologías. Muchos papás perrunos, desconocen esto y cruzan a sus perritos, sin considerar, que están procreando animales enfermos que lamentablemente, si no reciben el tratamiento adecuado, pueden comprometer la vida de estos perritos, como muchas veces pasa, con los perritos que hacen vida en las calles. Por eso es que se insiste en la esterilización como único método ético, para evitar el sufrimiento.

Y volviendo a Coyote, actualmente, duerme en una casa, pero deambula por la calle todo el día libremente, además sus compañeros ya tienen un hogar, llegaron nuevos perros y sus protectoras, comparten las fotos de estos animales que necesitan un hogar, pero que la calle, por ahora es su casa.

No fue fácil conseguir que lo resguardaran, porque luego de que el señor Alejandro desapareciera, sin dejar rastro, se buscó un refugio nocturno, porque Coyote sigue teniendo su carácter y sabe reconocer, cuando alguien, simplemente, no lo quiere.

Al ser un buen guardián, ahora pernocta y cuida el depósito de esa casa, además es el timbre perfecto, cada mañana, para poder salir.

Cuida y protege a los perros comunitarios

Si no puedes encontrar un hogar adecuado para ese perro comunitario, por lo menos garantiza su salud, castrarlo evita que se pelee con otros perros por una perra en celo y por ende, más cachorros en las calles que terminarán atropellados, envenenados, enfermos, maltratados y con suerte, encuentren un hogar responsable.

Vacúnalos para evitar que se enfermen gravemente, mantenlos cuidados y protegidos, proliferará entre la comunidad, que tu ejemplo sea replicado y vecinos puedan activarse y ayudarte a conseguir un hogar, sin considerar que son un problema de salud pública, estando libre de pulgas y garrapatas.

Cada día sus protectoras le llevan de comer y él las recibe con mucho afecto, además de protegerlas, como Coyote, hay muchos otros, buscando una oportunidad. Recuérdalo, la calle, no es un hogar.

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