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Amor, un mestizo beagle que finalmente conquistó a una buena familia

Los a proteccionista deben asegurarse que el animalito que va a entregar será bien tratado

Recuerdo que era el Día de los enamorados. Yo paseaba a mis perros, en aquel momento hacía un paseo largo, recorría varios sectores y llegábamos agotados. Ese día pasamos cerca de un perrito, con algunas laceraciones y con rastros de haber sido maltratado.

Aun con esos rastros de maltrato ese perrito y su carita triste, se atrevió a acercarse a nosotros y muy educado, con una actitud alegre y amigable con mis perros, nos acompañó.

Así fue durante un par de días, lo saludaba y lo bauticé como “Amor”, ya que nuestro primer encuentro, fue aquél día de los enamorados. Sí, Amor podría parecer cursi, pero, él hacía honor a su nombre.

Una noche, me acompañó hasta la puerta de mi edificio. Allí con mucho dolor lo despedí. No se conformó con el agua, la comida y el paseo. Esa noche, él decidió formar parte de mi manada. No paró de aullar.

Tuve que bajar, antes que los vecinos comenzaran con sus terribles comentarios y es que si bien es cierto Amor era muy dulce, también fue determinado. Así que bajé con un paseador y lo subí a casa.

Amor era un mestizo de Beagle, esta raza es muy activa, son perros muy inteligentes, necesitan actividad física, exactamente lo que hizo Amor. Estrechó lazos muy cercanos con mi perro, jugaban de manera constante, continua, lo cual podía ser agotador.

Los dos estaban por toda la casa jugueteando, tumbando cosas y así, todo el día. Mientras se recuperaba de esas heridas aparentes, lo llevé al veterinario. Pasó un par de meses mientras lo castramos y vacunamos.

Una vez recuperado, lo fotografié y lo puse en adopción. Ya Amor estaba recuperado, hermoso y sano. Realmente dar en adopción a un perro tan activo, que requiere atención, es  sumamente intenso porque muchos no comprenden la razón de tanta hiperactividad.

Al conocerlo se enamoraban, pero cuando veían que era muy activo, no era el perro que buscaban. Es que Amor, no sólo era cariñoso, también era un perro vivaz, que desde el primer momento quería jugar, correr como un buen cachorro. Porque Amor tenía según el veterinario, unos 8 meses cuando lo rescaté.

Las personas leen cachorro y creen que es un bebé que cabe en la mano, pero un perro es cachorro hasta los 2 años y Amor, no maduró mucho en tan poco tiempo conmigo.

Lo llevé a jornadas, lo publiqué en varios portales y nada, hasta que un día me llamó un señor. Recuerdo que pauté la cita con otras compañeras proteccionistas. Fueron el señor y su hijo adolescente. Los vieron a todos y se enamoraron de él.

El señor hizo preguntas y nosotros también, realmente no le gustó que preguntáramos cosas como: ¿es usted una persona activa como para sacar a pasear al perro todos los días por lo menos dos veces al día? No entendía el por qué de la pregunta.

Acordamos que lo tuviera unos días, para que lo conociera y probara. Siempre con la condición de que me lo devolviera si no se conectaban. Pasó la noche en la casa de esa familia y en la mañana, estaba en mi casa. Amor necesita estar acompañado. Pasó la noche aullando, exclamó el señor. Le pregunté donde pasó la noche, me dijo que lo encerró en el baño para que no rompiera nada.

Bueno, este perrito siendo tan activo, trató de romper la puerta, aulló toda la noche y no fue comprendido. Así que estaba otra vez en adopción.

Pasaron dos meses más y en una jornada, una pareja joven, se acercó y él muy emocionado y amoroso, los recibió. Así escogieron a mi querido Amor. Ellos vivían en Guarenas, me daba mucho miedo que no lo quisieran. Pero solo les pedí que me llamaran y me contaran sobre Amor.

Un hogar feliz, lleno de Amor

Así transcurrió la primera semana, fotos por whatsapp, paseos y muchos audios, consultas, eran buenos adoptantes. Lo querían. Siempre con él por todos lados, de paseo a la playa, al supermercado, nunca lo dejaban solo.

Así que, pasó, ellos adoptaron a Amor. Me  costó demasiado confiar, me costó dejarlo y creer que sí era posible. Pero no tenía muchas opciones. Entiendo que es difícil para un adoptante contestar todas las preguntas, pero todo tiene una razón.

Las preguntas a los adoptantes son necesarias

Cuando uno rescata a un animal que ha sufrido en la calle, cuando ves que puedes ofrecerle una nueva oportunidad, te toca confiar, pero no siempre corremos con la buena suerte de Amor.

Cuando este señor lo adoptó, no comprendió que al ser un perro activo, requiere atención, no confinamiento, mientras que esta pareja entendió desde el primer momento, cuáles eran las necesidades de él.

Hoy en día, Amor está muy viejito, sigue paseando con frecuencia, pero no al mismo ritmo y sus papás, me cuentan con tristeza, que saben que pronto, ya se irá al cielo de los perritos.

Gracias a todos los que adoptan responsablemente y comprenden que nos cuesta confiar, pero que si lo hacemos, necesitamos de ustedes como adoptantes,para saber que ese peludo estará bien.

Adopta con amor, adopta con responsabilidad y para siempre.

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