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Amablemente tuvo hepatitis felina y se recuperó

El gato fue rescatado de las calles y «Amablemente» asumió ese nombre

¿Sabes cuando vas a comprar a una charcutería cualquiera, un día cualquiera y pasa algo diferente? Bueno, así pasó. Estábamos por la urbanización Las Acacias en Caracas y vimos a un gato escondido detrás de unas rejas al lado de la charcutería.

Imagínate por un momento, el gato con hambre, en la calle, asustado, escondido y con el olor de todo lo que venden en una charcutería. Ha debido ser difícil para él pasar sus días en la calle, pensé.

Eran días difíciles, bombas lacrimógenas, guarimbas y mucho desorden en las calles, eran esos días del 2014. De verdad imaginar lo que podía sentir, estrés, hambre y miedo, no podía dejarlo. Así que lo llevé conmigo, la decisión era darlo en adopción.

Justo por los conflictos en las calles, era difícil darlo en adopción, así que dejamos pasar el tiempo y sin darnos cuenta, notamos cómo el gato era parte de nuestra cotidianidad, ya era parte de la familia.

No tenía un nombre, ya había pasado más de un mes con la familia, dicen que si le pones un nombre, te enamoras.

Un día mi esposo lo regañó y yo le dije por favor regáñalo amablemente. Pero mi esposo comenzó a bromear, diciéndole amablemente ven acá, amablemente para acá y así se quedó. Mi gato se llama Amablemente.

Haciéndo gala de su nombre, es muy amable y gentil. Ha recibido zarpazos, rasguños, mordiscos de otros animales que yo he rescatado y mi Amablemente, muy ”amable” no les responde, mi niño se deja de los demás.

Un día corrimos con él, estaba mal, fue una emergencia veterinaria, tenía hepatitis felina, corrimos a tiempo. Le dimos su tratamiento y mejoró, al punto que trepa, corre y juega como si nada.

En una de sus aventuras, subió al techo de la casa, pero nosotros no lo sabíamos y no lo encontrábamos en ningún lado. El pobre se había quedado atrapado en el techo y nosotros muy angustiados buscando por toda la urbanización. Pobrecito, Amablemente estaba deshidratado y muy sucio, full de pulgas.

Otra vez tocó correr al veterinario, tres días bajo el sol, lluvia y frío de la noche, sin poder moverse. Una vez más llegamos a tiempo y se recuperó.

De la historia de Amablemente queremos rescatar lo siguiente:

Así como los humanos enfermamos y podemos contagiarnos o contagiar enfermedades. Los perros y gatos también. Requieren atención veterinaria a tiempo y su tratamiento.

En el caso de la hepatitis felina, así como los humanos nos ponemos amarillos, los gatos también pueden llegar a esos niveles. Sus mucosas como encías, ojos y piel pueden lucir amarillentas. Ese es uno de los principales síntomas cuando está bastante avanzada, que viene acompañado de otros como ese malestar, pérdida del apetito,beber mucha agua y vomitar.

Pero ¿cómo se puede contagiar un gato de hepatitis?

La toxoplasmosis y la filariasis son dos infecciones parasitarias que causan hepatitis en los gatos. Es más común en gatos que salen de casa, es que hay virus y bacterias que afectan el hígado.

Gato con mucosas amarillas (Foto tomada de Medicina Veterinaria Práctica

Podrían comer alimento que sea tóxico para ellos, que aparentemente no les hace nada, pero se acumulan y el resultado se traduce en enfermedades como la hepatitis, es que el hígado se satura.

Neoplasias, son tumores que normalmente aparecen en gatos mayores. Se da en los que ya han tenido estos tumores.

La hepatitis, suele mostrar síntomas de manera repentina. Y tal como se mencionó antes, todo esto es debido a la cantidad de toxinas acumuladas y simplemente el hígado se satura y puede dejar de funcionar.

Es difícil que tu gato adquiera un virus, parásito o se contagie de alguna enfermedad, estando en casa. Así que evita dejarlo vagabundear porque dentro de casa, estará más seguro.

Una visita al veterinario, seguir el tratamiento antes que todo se complique, puede hacer la diferencia.

Con información referencial

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