Para la proteccionistas de gatos el rescate animal es un arduo pero satisfactorio trabajo

Cinco años y más de cien gatos han pasado por las manos bondadosas y protectoras de las señora Brenda. Ha visto de cerca el sufrimiento, la indolencia y hasta crueldad humana retratada en cada gatito abandonado que acogió y se empeñó en salvar; dejando por sentado que cada vida cuenta.

Recuerda que fue una gatica comunitaria muy feral (no se dejaba tocar por ninguna persona) la que la convenció de entregarse de lleno a este arduo camino del rescate animal.

Es que después de tres partos, muchos intentos fallidos de atrapar a esta libre gatica para esterilizarla, un triste día de marzo Brenda se encontró con que su esquiva amiga fue atropellada justo al frente de su edificio, dejando una terrible tristeza en Brenda y cinco gaticos con menos de dos meses bajo su tutela y responsabilidad.

«Yo creo que ella sabía lo que iba a pasar, porque es curioso que nunca bajaba a los gaticos y tres días antes de morir, me dejó a la camada completa cerca de donde yo le dejaba la comida. Puedo decir que este fue oficialmente mi primer rescate», comenta Brenda.

Como quien cumple una promesa, Brenda se dedicó en cuerpo y alma a sacar adelante a su primera camadita rescatada. Para ello acondicionó un cuartico en su casa y se dispuso a alimentar, desparasitar, vacunar y dar todo el amor y atención posible a estos huerfanitos.

Lo logró! Después de que estaban rebonitos los puso en adopción y estos cinco felinos fueron felizmente acogidos por familias buenas. «Todavía tengo contacto con todos, los veo por fotos y me cercioro que esteén bien», agrega su mamá humana.

De esta primera experiencia a Brenda le queda la satisfacción de que le cumplió a su feral amiga felina y con voluntad y dedicación hizo todo lo posible para que sus hijos no tuvieran la misma suerte que su madre: La dura calle, la reproducción indiscriminada y la muerte temprana.

Rescatar, proteger, ayudar se volvió cotidiano para Brenda

Confiesa Brenda que luego de su primer rescate, ya su cuartico de hospedaje temporal casi nunca estaba vacío. Un sí rotundo era su primera respuesta cuando de acoger a un gatico maltrecho se trataba.

Un día llegó a su casa un gatico mestizo de siamés rescatado de un basurero, el pobre estaba lleno de hongos. «Una historia dura con final feliz esa es la de Tao. Él es uno de mis rescates más bonitos», dice la orgullosa animalista.

Tao consiguió el afecto de sus actuales humanos casi de inmediato. Aunque ellos estaban buscando un siamés de pura raza, Tao con solo mirarlos y mostrarle su lado cariñoso cautivó por completo a su nueva familia. Hoy es un gato con una gran historia de resilencia y amor.

Tao se recuperó gracias a su proteccionista Brenda

El apoyo comienza por uno mismo

La autogestión es la palabra que utiliza Brenda cuando alguien le pregunta que como hace para alimentar, atender, vacunar, esterilizar y el sinfín de etcéteras que implica realizar la labor de rescatista y hogar temporal. Pero esta autogestión tiene que ver mucho con la voluntad y las ganas de hacer el bien y a su vez dar el ejemplo a otros de lo importante y bonito que es rescatar una vida.

Es por eso que a Brenda y al gatico o la camada que esté de turno en su hogar, nunca le ha faltado Dios. Siempre ha tenido el apoyo de algún familiar, vecino, amigo, rescatista o fundación que sabe de su esmero y trabajo. Gracias a esta infinita fe, Brenda ha podido atender a más de 100 gatos en cinco años y ahora es que le queda camino y ganas para seguir siendo útil a aquellos que no tienen voz.

Su mayor deseo es que un día en un presente no tan lejano, ella pueda vivir en una sociedad con más políticas de protección animal; con jornadas de esterilización masivas accesibles para todas las comunidades, y con mayor nivel de consciencia y formación en la ciudadanía.

Como Brenda hay por allí muchísimos héroes y heroínas sin capas, que se toman muy enserio el rescate y la conservación de todas las formas de vida. Se debe considerar que esta es la única garantía de que el día de mañana los derechos de los animales sean un tema de interés común y no solo la lucha de unos pocos.

Teo fue otro de los tantos gaticos que cuidó la señora Brenda

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